lunes, 21 de mayo de 2007

el torero

Ayer dispararon tres veces al estómago de Nelson. La bala penetró la dermis y sacó a flote tanta sangre que todo acabó por inundarse. La gente corrió por todos lados mientras él veía sus últimos minutos correr y a algunos años luz entendió que era su final, una especie de conciencia de término, de auspicioso último día.
Llegó temprano a la farmacia, abrió la reja y se puso a la caja. Tomó su píldora para la diabetes y comenzó a atender a los transeuntes que , por suerte para su bolsillo, se enfermaba. Entraron pocas personas en la mañana. Unas niñas que querían bránulas para un piercing, unas cuantas aspirinas y un paracetamol.
Tanto tiempo había pasado desde que abrió el negocio que nunca se le pasó por la cabeza cerrar, aunque a esta altura no era mucha la ganancia y mucha la esclavitud.
En la tarde hizo mucho frío, tuvo que prender la calefacción al máximo, prendió la tele miniatura y decidió cerrar más tarde por si subían las ventas. Después de un rato decidió que no valía la pena seguir sacrificándose en domingo, y terminando la joranada en medio de la oscuridad le pusieron un arma en la espalda, le pidieron el dinero y como un torero que alcanza a su presa porque sí le dispararon a Nelson sin más ni más.
Cuando llegaron donde cayó derrumbado la vereda estaba roja y el asesino cual torero se jactó de su cometido y esperó su aplauso por su triunfo en la arena.
El toro estba muerto y con él se moría el resto de la manada.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ojo con las comas. Usar sinónimos para expresiones similares (correr - corrió).
Buena idea, sólo le falta sorpresa al texto.

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Somos un grupo(bastante bacán) compuesto por tres literatas, dos publicistas y un periodista. Muchas diferencias entre las carreras,hay una cosa que nos une: La universidad Diego Portales y su clase de Redacción con Jordi y Flor :D!