Ayer dispararon tres veces al estómago de Nelson. La bala penetró la dermis y sacó a flote tanta sangre que todo acabó por inundarse. La gente corrió por todos lados mientras él veía sus últimos minutos correr y a algunos años luz entendió que era su final, una especie de conciencia de término, de auspicioso último día.
Llegó temprano a la farmacia, abrió la reja y se puso a la caja. Tomó su píldora para la diabetes y comenzó a atender a los transeuntes que , por suerte para su bolsillo, se enfermaba. Entraron pocas personas en la mañana. Unas niñas que querían bránulas para un piercing, unas cuantas aspirinas y un paracetamol.
Tanto tiempo había pasado desde que abrió el negocio que nunca se le pasó por la cabeza cerrar, aunque a esta altura no era mucha la ganancia y mucha la esclavitud.
En la tarde hizo mucho frío, tuvo que prender la calefacción al máximo, prendió la tele miniatura y decidió cerrar más tarde por si subían las ventas. Después de un rato decidió que no valía la pena seguir sacrificándose en domingo, y terminando la joranada en medio de la oscuridad le pusieron un arma en la espalda, le pidieron el dinero y como un torero que alcanza a su presa porque sí le dispararon a Nelson sin más ni más.
Cuando llegaron donde cayó derrumbado la vereda estaba roja y el asesino cual torero se jactó de su cometido y esperó su aplauso por su triunfo en la arena.
El toro estba muerto y con él se moría el resto de la manada.
lunes, 21 de mayo de 2007
domingo, 20 de mayo de 2007
Toros y Toreadores
Damas y caballeros y Jordis, hoy comienza el nuevo tema de la semana, Corridas de toro.
Seré sincera, las odio, mi mente seudo naturalista me impide verlas, mi forma de pensar también me lo impide, matar o ser matado por un toro porque si... la inteligencia humana cada día me sorprende más.
Aunque tengo una anécdota curiosa con respecto a eso.
Remontemos a mis vacaciones de verano; Por razones extrañas de la vida me toco una noche estar en una cena familiar de gente que no era mi familia y que acababa de conocer, ciudad de Mexico a las doce de la noche y tacos hasta decir basta llevan a discusiones de la vida y de los hobbys y cosas así.
Pues en esas estaba yo, cuando uno de los tíos de esa no familia mía dice que él fue toreador.
Frente a la cara de espanto que puse (la cual lo ofendió bastante debo decir) se dispuso a explicarme lo increíble que era.
La verdad, no me acuerdo que fue lo que dijo (si, lo sé, tengo el nivel de concentración de un choclo...) pero lo que si me acuerdo fue de el brillo en sus ojos, la pasión de su voz, el movimiento de sus manos... Era adrenalina.
A mi jamás me ha tocado estar directamente frente a la muerte, morir o matar, el tener que luchar por mi vida, una a cambio de otra. Pero imagino el sentimiento, eso es lo que me demostraba el tío en sus palabras. Una adicción a las emociones, al peligro.
Y bueno, fue una especie de reconciliación con los toreros y su fijación con matar toros.
Aunque la verdad es que aún lo encuentro ligeramente mounstruoso.
Me quedo con Carmen.
* Cultura gratis:
Seré sincera, las odio, mi mente seudo naturalista me impide verlas, mi forma de pensar también me lo impide, matar o ser matado por un toro porque si... la inteligencia humana cada día me sorprende más.
Aunque tengo una anécdota curiosa con respecto a eso.
Remontemos a mis vacaciones de verano; Por razones extrañas de la vida me toco una noche estar en una cena familiar de gente que no era mi familia y que acababa de conocer, ciudad de Mexico a las doce de la noche y tacos hasta decir basta llevan a discusiones de la vida y de los hobbys y cosas así.
Pues en esas estaba yo, cuando uno de los tíos de esa no familia mía dice que él fue toreador.
Frente a la cara de espanto que puse (la cual lo ofendió bastante debo decir) se dispuso a explicarme lo increíble que era.
La verdad, no me acuerdo que fue lo que dijo (si, lo sé, tengo el nivel de concentración de un choclo...) pero lo que si me acuerdo fue de el brillo en sus ojos, la pasión de su voz, el movimiento de sus manos... Era adrenalina.
A mi jamás me ha tocado estar directamente frente a la muerte, morir o matar, el tener que luchar por mi vida, una a cambio de otra. Pero imagino el sentimiento, eso es lo que me demostraba el tío en sus palabras. Una adicción a las emociones, al peligro.
Y bueno, fue una especie de reconciliación con los toreros y su fijación con matar toros.
Aunque la verdad es que aún lo encuentro ligeramente mounstruoso.
Me quedo con Carmen.
* Cultura gratis:
jueves, 17 de mayo de 2007
MALDITAS ZAPATILLAS
Hoy no es un día para hablar de zapatillas, aunque tal vez nunca existirá ese día; en fin, las zapatillas serán una excusa para hablar, nada más hablar de lo que tengo en mente, que no es mucho pero, por lo menos, es algo.
Pienso que las zapatillas son nada. Pero nada es algo que es, entonces las zapatillas son, aunque sean nada. Las zapatillas son algo desagradable de pensar, útil de usar y estéticamente considerables. Lo útil que puedan ser y lo bellas u horribles que son, quedará para criterio de cada cual y no será algo en lo que me detenga, no por tiempo ni espacio, sino, por lata momentánea.
Las zapatillas son algo desagradable de pensar; he dicho. Imaginar, por ejemplo, el Paseo Ahumada, en su hora más transitada, es lo peor que podríamos hacer… no son sólo miles de personas, ¡no!, son personas y son zapatos: por cada persona dos zapatos. Anulemos, ahora, a los seres vivientes, hagamos un esfuerzo de abstracción, fijémonos sólo en las zapatillas: el Paseo Ahumada es un mar de zapatillas que deambulan de a par, objetos inertes que, por algún motivo inmotivado, adquieren movimiento. Me da susto. El metro en su hora pic, me da susto. Subirme a un ascensor y percatarme de que estoy encerrada con cuatro pares de zapatillas, sólo con cuatro pares, es de terror. Es así; toda la ciudad reducida a edificios y zapatillas que entran y salen de ellos, que suben y bajan. Hay zapatillas que vuelan, unas encima de otras, zapatillas muertas bajo las camas, zapatillas que se venden en las vitrinas, zapatillas y zapatillas, zapatos, tacones y otros.
Una vez trabajé en una zapatería (Camper), por lo que sé de qué hablamos cuando decimos ZAPATOS (zapatillas, botas, botines, etc.), y me siento con todo el derecho para despotricar contra ellos. Después de trabajar cuatro meses ahí, terminé odiando, más que los zapatos en sí, el acto de ir a comprar zapatos. Entiendo a la Isa cuando dice que quiere ir a comprarse unas zapatillas bacanes a Likuid, pero la verdad es que, cuando ves, día tras día, a esos especímenes amorfos (jijiji), que tienen un zapato en la cabeza, yendo a comprar, y sólo COMPRAR, sus queridos zapatos número 35, 38, 40, 45… te aburres y empiezas a detestarlos. No te miran, apenas te saludan, tú no existes, sólo son los zapatos y ellos (entre medio: la RedCompra). Además en la tienda en que yo trabajaba, iba nada más que gente con mucha plata, bueno eso da lo mismo, o no sé, pero el hecho es que los zapatos eran tan caros que cuando aparecía una vieja que ni titubeaba y se llevaba tres pares, daba cosa, es decir, uno se ponía a pensar cuánta plata podía tener esa señora… imagínense que los zapatos más baratos costaban 60 lucas, y los más caros 120!! Es como mucho, digo yo…
En fin, lo único bueno de trabajar ahí, además de la gente que conocí y del dinerillo que gané, fue que me regalaron unos zapatos hermosos, inalcanzables para mis bolsillos (y los de mis papis). Y lo malo, es que ahora tengo el cerebro atrofiado, y me pasa esto que les cuento, que no soy capaz de completar la figura humana caminante, sino que sólo veo zapatos, sólo zapatillas corriendo y saltando en un gimnasio, sólo zapatillas dentro de cajas invisibles ordenadas en estanterías imaginarias. Sólo botas que suben y bajan escaleras de aire, sólo tacos que bailan soleá por bulería, en medio de un tablao que no suena.
Siento que hay una plaga, una invasión de zapatos, algo raro está pasando…y aquellas personas que terminé odiando, que sólo pensaban en zapatillas por comprar, han desaparecido y las rebeldes zapatillas han tomado vida propia y andan por las calles riéndose de lo ridículo que son los seres humanos.
Ahora mis amigos me dicen que me relaje, que calme los ánimos, que me distraiga, pero no encuentro la forma. En un rato, mi amiga Matilde me llevará a tomar helados (dice que son buenos para enfriar la mente) y después iremos a dar una vuelta por ahí, a la calle no, le digo, no quiero que me ataquen los zapatos, pero ella se ríe. Ya viene llegando la Mati, se acerca, termino esto ahora para irme con ella, pero... Nooooo! No es ella, son sus malditas zapatillas amarillezcas con caña enana, que se compró en New York City; son sus zapatillas sonrientes que vienen a por mí!
Pienso que las zapatillas son nada. Pero nada es algo que es, entonces las zapatillas son, aunque sean nada. Las zapatillas son algo desagradable de pensar, útil de usar y estéticamente considerables. Lo útil que puedan ser y lo bellas u horribles que son, quedará para criterio de cada cual y no será algo en lo que me detenga, no por tiempo ni espacio, sino, por lata momentánea.
Las zapatillas son algo desagradable de pensar; he dicho. Imaginar, por ejemplo, el Paseo Ahumada, en su hora más transitada, es lo peor que podríamos hacer… no son sólo miles de personas, ¡no!, son personas y son zapatos: por cada persona dos zapatos. Anulemos, ahora, a los seres vivientes, hagamos un esfuerzo de abstracción, fijémonos sólo en las zapatillas: el Paseo Ahumada es un mar de zapatillas que deambulan de a par, objetos inertes que, por algún motivo inmotivado, adquieren movimiento. Me da susto. El metro en su hora pic, me da susto. Subirme a un ascensor y percatarme de que estoy encerrada con cuatro pares de zapatillas, sólo con cuatro pares, es de terror. Es así; toda la ciudad reducida a edificios y zapatillas que entran y salen de ellos, que suben y bajan. Hay zapatillas que vuelan, unas encima de otras, zapatillas muertas bajo las camas, zapatillas que se venden en las vitrinas, zapatillas y zapatillas, zapatos, tacones y otros.
Una vez trabajé en una zapatería (Camper), por lo que sé de qué hablamos cuando decimos ZAPATOS (zapatillas, botas, botines, etc.), y me siento con todo el derecho para despotricar contra ellos. Después de trabajar cuatro meses ahí, terminé odiando, más que los zapatos en sí, el acto de ir a comprar zapatos. Entiendo a la Isa cuando dice que quiere ir a comprarse unas zapatillas bacanes a Likuid, pero la verdad es que, cuando ves, día tras día, a esos especímenes amorfos (jijiji), que tienen un zapato en la cabeza, yendo a comprar, y sólo COMPRAR, sus queridos zapatos número 35, 38, 40, 45… te aburres y empiezas a detestarlos. No te miran, apenas te saludan, tú no existes, sólo son los zapatos y ellos (entre medio: la RedCompra). Además en la tienda en que yo trabajaba, iba nada más que gente con mucha plata, bueno eso da lo mismo, o no sé, pero el hecho es que los zapatos eran tan caros que cuando aparecía una vieja que ni titubeaba y se llevaba tres pares, daba cosa, es decir, uno se ponía a pensar cuánta plata podía tener esa señora… imagínense que los zapatos más baratos costaban 60 lucas, y los más caros 120!! Es como mucho, digo yo…
En fin, lo único bueno de trabajar ahí, además de la gente que conocí y del dinerillo que gané, fue que me regalaron unos zapatos hermosos, inalcanzables para mis bolsillos (y los de mis papis). Y lo malo, es que ahora tengo el cerebro atrofiado, y me pasa esto que les cuento, que no soy capaz de completar la figura humana caminante, sino que sólo veo zapatos, sólo zapatillas corriendo y saltando en un gimnasio, sólo zapatillas dentro de cajas invisibles ordenadas en estanterías imaginarias. Sólo botas que suben y bajan escaleras de aire, sólo tacos que bailan soleá por bulería, en medio de un tablao que no suena.
Siento que hay una plaga, una invasión de zapatos, algo raro está pasando…y aquellas personas que terminé odiando, que sólo pensaban en zapatillas por comprar, han desaparecido y las rebeldes zapatillas han tomado vida propia y andan por las calles riéndose de lo ridículo que son los seres humanos.
Ahora mis amigos me dicen que me relaje, que calme los ánimos, que me distraiga, pero no encuentro la forma. En un rato, mi amiga Matilde me llevará a tomar helados (dice que son buenos para enfriar la mente) y después iremos a dar una vuelta por ahí, a la calle no, le digo, no quiero que me ataquen los zapatos, pero ella se ríe. Ya viene llegando la Mati, se acerca, termino esto ahora para irme con ella, pero... Nooooo! No es ella, son sus malditas zapatillas amarillezcas con caña enana, que se compró en New York City; son sus zapatillas sonrientes que vienen a por mí!
Zapatillas
Suelo usar Zapatillas, creo que son más cómodas que los zapatos.
Pero no me gustan todo tipo de zapatillas.
Me gustan las converse por ejemplo,
pero jamás las usaría, no me parecen cómodas.
Otros estilos, como por ejemplo Vans, Reef, Adio, nike, son más light.
Hace tiempo que quiero comprarme unas zapatillas nuevas,
las que tengo están casi rotas, de tanto uso.
http://www.deremate.com.ar/user/images/imgextra/1422/14220546_2.jpg
Esas por ejemplo, son muy lindas.
Pero generalmente, todas las zapatillas que miro, son caras.
Tengo una prima, que tiene por lo menos 10 pares de zapatillas,
las ama. Creo que si tuviera que hacerle un buen regalo y tuviera
mucho dinero, le regalaría zapatillas.
Éste tema es como denso....................´
Más encima la Isadora escribió mucho ! :P
Pero no me gustan todo tipo de zapatillas.
Me gustan las converse por ejemplo,
pero jamás las usaría, no me parecen cómodas.
Otros estilos, como por ejemplo Vans, Reef, Adio, nike, son más light.
Hace tiempo que quiero comprarme unas zapatillas nuevas,
las que tengo están casi rotas, de tanto uso.
http://www.deremate.com.ar/user/images/imgextra/1422/14220546_2.jpg
Esas por ejemplo, son muy lindas.
Pero generalmente, todas las zapatillas que miro, son caras.
Tengo una prima, que tiene por lo menos 10 pares de zapatillas,
las ama. Creo que si tuviera que hacerle un buen regalo y tuviera
mucho dinero, le regalaría zapatillas.
Éste tema es como denso....................´
Más encima la Isadora escribió mucho ! :P
lunes, 14 de mayo de 2007
zapandillas!
Por primera vez en este blog, se presenta la representante de publicidad cuando hay atentados musulmanes en la universidad: Isadora Díaz-Valdés Alvim, rut: 17.132... xD :B! y el tema superficial de la semana son: las zapatillas.
Ya, no sé por qué, pero una de las primeras cosas en que me fijo en la gente, es en las zapatillas. Puede sonar súper superficial, y de hecho lo es, pero como que en las zapatillas se puede ver como una parte(igual vaga) de la personalidad de las personas. Si tienes zapatillas para trotar no eris bacán, cachai? hahah no, eso es broma xD pero es verdad que las zapatillas dan como un "plus". Aunque creo que en este último tiempo, la gente se ha preocupado mucho más de eso, como que ahora todos buscan tener zapatillas más bacanes que antes, es cosa de ver el gran patio de la universidad.
Me acuerdo que el año pasado, en el colegio o en otras partes, muchas personas me preguntaban "en qué te fijas primero en un hombre?" y yo nunca sabía que contestar (si ud. vió hace tres semanas el programa del esposo de la Claudia Conserva en La Red, se podrá dar cuenta), pero entre los primeros puntos, siempre decía las zapatillas. A todos les llamaba la atención esa respuesta, y me comentaban que la mayoría de las mujeres respondían eso (entonces no me tengo que sentir tan mal por esa superficialidad tan tonta que me averguenza un poco)
Por ejemplo, si hay un tipo súper guapo, altiro le miro los pies, y si tiene zapatillas de skater o zapatillas fomes, me deja de llamar la atención altiro.
Eeeen fin, como contando un anécdota de mi infancia, mis zapatillas favoritas eran unas del Rey León, salía Simba con Mufasa, eran preciosas! y uno de mis mayores traumas fue cuando mi mamá las cambió por plantas.
Creo que no terminaría nunca de contar las historias de mis zapatillas, pero haré un resumen de las modas:
-Traumas zapatales: Cuando regalaron mis zapatillas y mi otro trauma fue que nunca tuve las famosas zapatillas con luces. Todos tenían, y a todos los pillaban cuando jugábamos a la escondida, pero yo quería unas y nunca las tuve.
- Quién nunca se compró Donors? eran la sensación, mientras más plataforma, erai más bacán. No sé si esa era la moda en todas partes, siempre me he preguntado eso, talvez yo era la flaite con mis compañeras que seguíamos esa moda que talvez era toda marginal.
- Como en el 2000, época de mi pasado más oscuro, por amar a Britney Spears, me compré unas Sketchers, que también estaban de moda, pero era una moda más piola, la moda que fue como boom en ese tiempo eran las adidas punta de concha con tres líneas rojas o azules(zapatillas que siempre quise y nunca tuve porque estaban agotadas)
- Empiezan a masificarse las converse, algunos "pankis" se enojan diciendo que los que las usaban sin ser punk eran poseros por no saber el significado de las converse.
Si erai pelo lais(en ese tiempo llamadas top), teníai que tener un par de converse po, obvio! como ibas a ir a la Globo a bailar papi chulo sin tus converse. Si erai brit, también teníai que tener por lo menos un par, y así fue en casi todas las subculturillas piratas de Santiago, las converse se tomaban las veredas de la capital.
Mis primeras converse fueron unas de jeans, me las compré en Brasil como en el 2001, después fueron unas negras. Ese mismo verano, como que rayé la papa con las converse y en uno de mis viajes a Brasil, me compré como ocho pares más, eran muuy baratas, terminé como con mil pares: blancas, negras, naranjas, celestes con rosado, calipso, con cositas raras, caña alta etc. Ahora las sigo encontrando lindas, pero ya perdieron la gracia porque están muy trilladas y caras.
Y bueno, ese es como mi resumen zapatal, después pasé a comprarme mis favoritas que son unas adidas que casi siempre uso, unas que ahora están bien a la moda, porque la moda de ahora es tener zapatillas shúper locash y bacanes como las de Likuid o Zoo, y sí, me incluyo, porque encuentro la raja las zapatillas de ahí y estoy pensando en juntar plata para comprarme otras, estas me gustan harto:

Bueno, también hay que destacar la moda (caaaasi linda) de las DC, POR DIOS! no pueden existir zapatillas más feas que esas gueás. Antes(y para mí todavía) eran súper flaites, "osea gallaaa como vai a usar zapatillas de skater!) y ahora, no puedes ir a la Sala Murano sin tus DC ;D y tampoco a la Kmasu a perrear con el rey de la poesía moderna: Daddy Yankee.
Ya, no sé por qué, pero una de las primeras cosas en que me fijo en la gente, es en las zapatillas. Puede sonar súper superficial, y de hecho lo es, pero como que en las zapatillas se puede ver como una parte(igual vaga) de la personalidad de las personas. Si tienes zapatillas para trotar no eris bacán, cachai? hahah no, eso es broma xD pero es verdad que las zapatillas dan como un "plus". Aunque creo que en este último tiempo, la gente se ha preocupado mucho más de eso, como que ahora todos buscan tener zapatillas más bacanes que antes, es cosa de ver el gran patio de la universidad.
Me acuerdo que el año pasado, en el colegio o en otras partes, muchas personas me preguntaban "en qué te fijas primero en un hombre?" y yo nunca sabía que contestar (si ud. vió hace tres semanas el programa del esposo de la Claudia Conserva en La Red, se podrá dar cuenta), pero entre los primeros puntos, siempre decía las zapatillas. A todos les llamaba la atención esa respuesta, y me comentaban que la mayoría de las mujeres respondían eso (entonces no me tengo que sentir tan mal por esa superficialidad tan tonta que me averguenza un poco)
Por ejemplo, si hay un tipo súper guapo, altiro le miro los pies, y si tiene zapatillas de skater o zapatillas fomes, me deja de llamar la atención altiro.
Eeeen fin, como contando un anécdota de mi infancia, mis zapatillas favoritas eran unas del Rey León, salía Simba con Mufasa, eran preciosas! y uno de mis mayores traumas fue cuando mi mamá las cambió por plantas.
Creo que no terminaría nunca de contar las historias de mis zapatillas, pero haré un resumen de las modas:
-Traumas zapatales: Cuando regalaron mis zapatillas y mi otro trauma fue que nunca tuve las famosas zapatillas con luces. Todos tenían, y a todos los pillaban cuando jugábamos a la escondida, pero yo quería unas y nunca las tuve.
- Quién nunca se compró Donors? eran la sensación, mientras más plataforma, erai más bacán. No sé si esa era la moda en todas partes, siempre me he preguntado eso, talvez yo era la flaite con mis compañeras que seguíamos esa moda que talvez era toda marginal.
- Como en el 2000, época de mi pasado más oscuro, por amar a Britney Spears, me compré unas Sketchers, que también estaban de moda, pero era una moda más piola, la moda que fue como boom en ese tiempo eran las adidas punta de concha con tres líneas rojas o azules(zapatillas que siempre quise y nunca tuve porque estaban agotadas)
- Empiezan a masificarse las converse, algunos "pankis" se enojan diciendo que los que las usaban sin ser punk eran poseros por no saber el significado de las converse.
Si erai pelo lais(en ese tiempo llamadas top), teníai que tener un par de converse po, obvio! como ibas a ir a la Globo a bailar papi chulo sin tus converse. Si erai brit, también teníai que tener por lo menos un par, y así fue en casi todas las subculturillas piratas de Santiago, las converse se tomaban las veredas de la capital.
Mis primeras converse fueron unas de jeans, me las compré en Brasil como en el 2001, después fueron unas negras. Ese mismo verano, como que rayé la papa con las converse y en uno de mis viajes a Brasil, me compré como ocho pares más, eran muuy baratas, terminé como con mil pares: blancas, negras, naranjas, celestes con rosado, calipso, con cositas raras, caña alta etc. Ahora las sigo encontrando lindas, pero ya perdieron la gracia porque están muy trilladas y caras.
Y bueno, ese es como mi resumen zapatal, después pasé a comprarme mis favoritas que son unas adidas que casi siempre uso, unas que ahora están bien a la moda, porque la moda de ahora es tener zapatillas shúper locash y bacanes como las de Likuid o Zoo, y sí, me incluyo, porque encuentro la raja las zapatillas de ahí y estoy pensando en juntar plata para comprarme otras, estas me gustan harto:
Bueno, también hay que destacar la moda (caaaasi linda) de las DC, POR DIOS! no pueden existir zapatillas más feas que esas gueás. Antes(y para mí todavía) eran súper flaites, "osea gallaaa como vai a usar zapatillas de skater!) y ahora, no puedes ir a la Sala Murano sin tus DC ;D y tampoco a la Kmasu a perrear con el rey de la poesía moderna: Daddy Yankee.
Entre los más chicos, ahora hay algo más moderno, ya no tienes que comprarte tus patines rollers para salir a taquillar, ahora puedes andar por el mall, por el colegio o supermercado con tus rueditas, y si te aburres, las guardas y caminas normalmente. Me encantaría tener de esas zapatillas, las encuentro tan entretenidas, habrán de esas en 39?
Después de cada post, les dejaré algún aporte musical. Mientras escribía este texto estuve escuchando el Give up de Postal Service:
sábado, 5 de mayo de 2007
mi historia dental
Mi historia dental
Los dientes te dicen hola antes que las personas.
Cuando te hablan sabes con certeza quién es ese individuo.
Si es un maniaco de la limpieza o no se los lava nunca.
En mi caso comunican la cantidad de café y cigarros que con placer consumo.
En el peor de los casos delatan qué comiste y no hay nada más desagradable que mugre entre ellos.
Ni para el que la tiene ni para el que lo ve.
Es como ver a una bella persona y, que al primer momento solos, notes su mal aliento. En esos casos los dientes te revelan algo que no quisieras conocer.
Cómo olvidar ese primer beso en el que los dientes nada más que estorbaron, mientras tratabas de hacer un acto tan natural parte tuya.
Todos sabemos el hito que marca la caída del primer diente. En mi caso debo decir que fue un verdadero calvario. Ellos crecían de lo más salvajes. En cualquier parte y a cualquier hora.
Lamento el día que, accidentado todo, me los quebré por la mitad. Es impresionante el dolor que me trajeron estos importantes habitantes bucales.
Luego vinieron los infaltables frenillos que me atormentaron buena parte de mi pubertad y me regalaron un montón de nicks, por decirlo así.
Debo incluir en mi historia dental que debo usar “Colgate Sensitive”, para no llorar con lo helado, claro, si con mi espectacular caída los nervios me quedaron bailando en la intemperie. Eso se llama sufrir.
El resto va de mal en peor.
Con mi fenomenal golpe me gané en la encía, que no es diente, pero si un derivado, un quiste que debo drenar de vez en cuando sino se me hincha la cara como globo el día del cumpleaños.
Lo que sí me pone orgullosa es cero caries o tapaduras.
En fin, los dientes no son mi gran cualidad.
Los dientes te dicen hola antes que las personas.
Cuando te hablan sabes con certeza quién es ese individuo.
Si es un maniaco de la limpieza o no se los lava nunca.
En mi caso comunican la cantidad de café y cigarros que con placer consumo.
En el peor de los casos delatan qué comiste y no hay nada más desagradable que mugre entre ellos.
Ni para el que la tiene ni para el que lo ve.
Es como ver a una bella persona y, que al primer momento solos, notes su mal aliento. En esos casos los dientes te revelan algo que no quisieras conocer.
Cómo olvidar ese primer beso en el que los dientes nada más que estorbaron, mientras tratabas de hacer un acto tan natural parte tuya.
Todos sabemos el hito que marca la caída del primer diente. En mi caso debo decir que fue un verdadero calvario. Ellos crecían de lo más salvajes. En cualquier parte y a cualquier hora.
Lamento el día que, accidentado todo, me los quebré por la mitad. Es impresionante el dolor que me trajeron estos importantes habitantes bucales.
Luego vinieron los infaltables frenillos que me atormentaron buena parte de mi pubertad y me regalaron un montón de nicks, por decirlo así.
Debo incluir en mi historia dental que debo usar “Colgate Sensitive”, para no llorar con lo helado, claro, si con mi espectacular caída los nervios me quedaron bailando en la intemperie. Eso se llama sufrir.
El resto va de mal en peor.
Con mi fenomenal golpe me gané en la encía, que no es diente, pero si un derivado, un quiste que debo drenar de vez en cuando sino se me hincha la cara como globo el día del cumpleaños.
Lo que sí me pone orgullosa es cero caries o tapaduras.
En fin, los dientes no son mi gran cualidad.
Redoble de tambores, por favor.
¡Inaugurando Blog!
Oh yes baby, "Como tú quieras, mi amor" tiene su primer post, luego de dos semanas más o menos de haber sido creado, pero la demora vale la pena (¿Ah?)
Su escritora de hoy es nada más y nada menos que...(insertar nuevamente un redoble de tambores) ¡Moony!
Si aquél personaje extraño que se pasea por su sala de redacción habitual (casi) todos los jueves.
Y hoy, un día muy especial, vengo a hablarles de cosas sumamente interesantes.
¿Se notó la ironía cierto?
Pues la vedad no es ni especial ni interesante lo que les vengo a decir, y de hecho, creo que la mayoría va a soltar una carcajada (aunque sea pequeña) cuando escriba de que se tratara mi seudo-monologo bloguistico (palabra que no existe, pero debería hacerlo)
Mis muelas, o más bien, la carencia de ellas.
Si, ayer me llego aquel día macabro en la vida de toda persona que entra a los diez y tanto, cercano a los veinte y tanto, aquél miserable día que te deja postrada durante...bueno, días, y que duele bastante menos de lo que dicen. Si, me sacaron las muelas de juicio.
Y yo me pregunto ahora...¿Sera este un símbolo de que mi etapa querida de Peter Pan se esta acabando que estoy entrando, lentamente espero, a la adultez?
Por que yo me acuerdo que cuando una era chica le salían cosas nuevas, dientes nuevos, pelos nuevos, otras cosas que no especificare pero que se claramente que a los ocho años no tenía, y así.
Como mucho se te caían los dientes para dejarle espacio a los nuevos.
En cambio ahora empieza algo raro, una etapa en la cual las cosas ya dejan de salir (o dejan de ser una novedad cuando salen) y se empiezan a caer, que se te cae el pelo, los dientes, el poto, las pechugas, y entramos a ponernos una serie de menjunges para que no se note, la tintura, Silicona, crema de aloe, de baba caracol, de aceite de ñandu, de saliva de alien ¡joder!
Que miedo, hay que decirlo.
No sé si esta serie de pensamientos van porque el lado lado analítico de mi mente se ha puesto a trabajar y saca teorías de la reflexión y el análisis de la vida, o por el hecho de que me han dado más remedios que nunca antes en mi vida, y que creo haber dormido al rededor de 20 horas o algo así.
Eso no importa, creo, si no que estamos creciendo pese a lo muy en contra que pueda estar, y que es inevitable y que mi cara parece un globo con pequeñas ranuras que vendrían a ser mis ojos y boca.
En fin, no hay mucho más que decir, salvo recomendaciones básicas a quienes tengan que pasar por esto mismo.
- Lleven mp3, ipod, discman o cualquier cosa que haga ruido fuerte sobre sus tímpanos...Si, quedaran sordos algunas horas, pero es eso, o escuchar a un matasano taladrando sobre tus dientes (oh! si les gusta el metal, ¡mucho mejor!)
- Lleven algo para apretar, un gorro, una de esas basuritas para apretar, un pedazo de lo que sea, en fin, cualquier cosa, a la hora de las inyecciones sera de mucha ayuda.
- Compren todo el helado que puedan y comanlo a todas horas. ¡Si! por fín algo bueno... Aun que en mi caso debo admitir que el yogurt esta cumpliendo un rol parecido. Sobre porque no puedo cerrar la mandíbula y el solo hecho de pensar en masticar algo me causa terror.
- Dejense mimar. Ocasión perfecta no letal para ser los consentidos de la casa, aunque sea por un par de días.
Oh yes baby, "Como tú quieras, mi amor" tiene su primer post, luego de dos semanas más o menos de haber sido creado, pero la demora vale la pena (¿Ah?)
Su escritora de hoy es nada más y nada menos que...(insertar nuevamente un redoble de tambores) ¡Moony!
Si aquél personaje extraño que se pasea por su sala de redacción habitual (casi) todos los jueves.
Y hoy, un día muy especial, vengo a hablarles de cosas sumamente interesantes.
¿Se notó la ironía cierto?
Pues la vedad no es ni especial ni interesante lo que les vengo a decir, y de hecho, creo que la mayoría va a soltar una carcajada (aunque sea pequeña) cuando escriba de que se tratara mi seudo-monologo bloguistico (palabra que no existe, pero debería hacerlo)
Mis muelas, o más bien, la carencia de ellas.
Si, ayer me llego aquel día macabro en la vida de toda persona que entra a los diez y tanto, cercano a los veinte y tanto, aquél miserable día que te deja postrada durante...bueno, días, y que duele bastante menos de lo que dicen. Si, me sacaron las muelas de juicio.
Y yo me pregunto ahora...¿Sera este un símbolo de que mi etapa querida de Peter Pan se esta acabando que estoy entrando, lentamente espero, a la adultez?
Por que yo me acuerdo que cuando una era chica le salían cosas nuevas, dientes nuevos, pelos nuevos, otras cosas que no especificare pero que se claramente que a los ocho años no tenía, y así.
Como mucho se te caían los dientes para dejarle espacio a los nuevos.
En cambio ahora empieza algo raro, una etapa en la cual las cosas ya dejan de salir (o dejan de ser una novedad cuando salen) y se empiezan a caer, que se te cae el pelo, los dientes, el poto, las pechugas, y entramos a ponernos una serie de menjunges para que no se note, la tintura, Silicona, crema de aloe, de baba caracol, de aceite de ñandu, de saliva de alien ¡joder!
Que miedo, hay que decirlo.
No sé si esta serie de pensamientos van porque el lado lado analítico de mi mente se ha puesto a trabajar y saca teorías de la reflexión y el análisis de la vida, o por el hecho de que me han dado más remedios que nunca antes en mi vida, y que creo haber dormido al rededor de 20 horas o algo así.
Eso no importa, creo, si no que estamos creciendo pese a lo muy en contra que pueda estar, y que es inevitable y que mi cara parece un globo con pequeñas ranuras que vendrían a ser mis ojos y boca.
En fin, no hay mucho más que decir, salvo recomendaciones básicas a quienes tengan que pasar por esto mismo.
- Lleven mp3, ipod, discman o cualquier cosa que haga ruido fuerte sobre sus tímpanos...Si, quedaran sordos algunas horas, pero es eso, o escuchar a un matasano taladrando sobre tus dientes (oh! si les gusta el metal, ¡mucho mejor!)
- Lleven algo para apretar, un gorro, una de esas basuritas para apretar, un pedazo de lo que sea, en fin, cualquier cosa, a la hora de las inyecciones sera de mucha ayuda.
- Compren todo el helado que puedan y comanlo a todas horas. ¡Si! por fín algo bueno... Aun que en mi caso debo admitir que el yogurt esta cumpliendo un rol parecido. Sobre porque no puedo cerrar la mandíbula y el solo hecho de pensar en masticar algo me causa terror.
- Dejense mimar. Ocasión perfecta no letal para ser los consentidos de la casa, aunque sea por un par de días.
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- Somos un grupo(bastante bacán) compuesto por tres literatas, dos publicistas y un periodista. Muchas diferencias entre las carreras,hay una cosa que nos une: La universidad Diego Portales y su clase de Redacción con Jordi y Flor :D!